La pequeña aportación de información sobre vestigios megalíticos que aquí se presenta trata de mostrar el estado actual de los ejemplares que aún se yerguen al cabo de los milenios, así como el modo de llegar hasta ellos. Además, el campo está vivo: lo que ayer era insondable maleza hoy puede ser una urbanización o lo que era hermoso ejemplar, una ruina irreconocible. Por ello, es obligado señalar posibles imprecisiones en la base de datos: estamos abiertos a recibir cualquier aclaración que contribuya a subsanarlas.

Están aquí la gran mayoría de los ejemplares mejor conservados en España, obviando los cientos -sino miles- de ruinas y vestigios irreconocibles que tienen mejor cabida en un tratado profesional. Asimismo, creemos que no estará de más exponer brevemente algunas de las nociones básicas sobre lo que hoy se conoce de estos vestigios del pasado:

  • Algunos tienen una antigüedad superior a seis mil años, y dejaron de construirse hace tres mil.
  • Su tamaño oscila desde los más pequeños, de poco más de un metro de altura, hasta las gigantescas masas de más de ochenta metros cuadrados de cámara. Los ejemplares de mayores dimensiones se encuentran en Portugal y la Bretaña francesa, (si bien el dolmen de la Menga, en Antequera, es posiblemente el mayor –y mejor- conservados de todos).
  • Vestigios megalíticos hay por todo el mundo, si bien de manera muy aislada: la mayor incidencia se produce en Europa Occidental. En Francia, Portugal, y España se encuentra el mayor número. También en Irlanda y el oeste de Inglaterra.
  • ¿Cómo y porqué los construyeron? No se sabe con certeza. Se acepta que son obra de pueblos ya sedentarios, dedicados a la agricultura y el pastoreo. En cuanto a su finalidad, la opinión más aceptada es la de que fundamentalmente constituyen enterramientos.


Es importante saber que lo que vemos ahora en la mayoría de los dólmenes es el esqueleto, su arquitectura pétrea, que venía cobijada en grandes montículos de tierra y piedra pequeña llamados túmulos o mamoas que los cubrían por completo. Algunos todavía lo conservan (por ejemplo,el mencionado dolmen de la Menga). También constaban de un pasillo o corredor de piedra cubierta, que asimismo todavía puede verse en muchos de ellos.

En España, hemos visitado algo más de trescientos. Hay vestigios más o menos abundantes repartidos en todo el territorio, salvo en el centro y el este, En Portugal, hay vestigios en casi todas sus regiones, especialmente en el Alentejo.

Hemos decidido designarlos con la denominación más conocida de dolmen, aun cuando los expertos diferencian con terminología más apropiada entre: galería cubierta, sepulcro de corredor, cista, galería catalana, cofre megalítico...Coloquialmente, y dependiendo de las zonas, también se les conoce como: arcas, arquiñas, mamoas, antas, arquetas u orcas (en Portugal). En muchos pueblos sabremos que están refiriéndose a dólmenes si hablan de: Casa de Moros, Cabaña de Moros, Cueva o Caseta de Brujas.


Pilar Cristóbal y Juan José Isac