|
La técnica de la escultura se fue desarrollando poco a poco, y en su evolución llegó en los siglos V y IV a. C. a alcanzar una perfección extraordinaria. En la evolución de la escultura griega se pueden ver los pasos de un estilo artístico: nacimiento, madurez y final. Estos pasos se pueden seguir muy bien a través de la expresión del cuerpo humano, tema favorito de los escultores griegos.
El nacimiento de la escultura expone la forma de representar las imágenes de una forma rígida, sin naturalismo ni perspectiva. Los mejores ejemplos son las esculturas llamadas kuros (jóvenes varones) o kore (jóvenes mujeres) con un cuerpo muy rígido y sin expresión o con poca expresión en el rostro.
La madurez llega hacia el siglo V a. C., con la superación de esas dificultades técnicas; algunos escultores, como Fidias, Mirón y Policleto, conseguían representar cuerpos y rostros perfectos, expresivos y realistas.
El final del arte griego coincide con la etapa helenística, desde el siglo III a. C., cuando los escultores, que ya conocen perfectamente las técnicas para conseguir una expresión realista, no se conforman con esculpir cuerpos serenos o con un ligero movimiento, sino que esculpen imágenes retorcidas, con expresiones muy marcadas, o en grupos de varias figuras.
|