Este intento arriesgado de agrupar las referencias bibliográficas de la poesía española fue confeccionándose, intermitentemente, como un manual para uso propio.
Durante más de cinco años y bebiendo en las más diversas fuentes –bibliotecas particulares, librerías de viejo, fondo oceánico de la Biblioteca Nacional- este libro creció hasta alcanzar un volumen tal de información que nada tenía ya que ver con las necesidades de un lector desdoblado en bibliófilo. Razones prácticas, a las que no son ajenas otras reflexiones, hacen necesaria su publicación que, tal vez, será no sólo útil para la localización del dato preciso, sino útil también para quienes inicien la aventura de leer poesía. El siglo XX ha terminado y la obra de los poetas permanece. Sus lectores continúan escrutando en las viejas palabras que vuelven a ser nuevas para aquellos cuyo encuentro es la búsqueda.
Algunas consideraciones que se deben de tener en cuenta en la consulta de este Diccionario bibliográfico de la poesía española del siglo XX:

a) De la obra original del poeta se anota siempre la primera edición. No se incluyen antologías de su poesía salvo que incorporen poemas inéditos o por poseer alguna rareza bibliográfica, aunque sí su poesía completa reunida en libro contenga o no inéditos.
Para acceder al archivo este Diccionario incluye también algunas búsquedas complementarias que no son nombres de autores, críticos o títulos. Son los siguientes:

- Academia Española
- Antologías de poesía
- Congresos de poesía
- Generación poética de 1898
- Generación poética de 1927
- Generación poética de 1936
- Generación poética de 1950
- Modernismo
- Postismo
- Revistas de poesía
- Surrealismo
- Ultraísmo

b) La bibliografía sobre el poeta no pretende ni puede ser exhaustiva. Además de libros que se ocupan, total o parcialmente, del estudio de su obra, se incluyen reseñas críticas de los suplementos culturales de la prensa diaria. Los cien años que transcurren desde ‘Los Lunes de El Imparcial’ hasta las páginas literarias de la prensa de hoy recogen quizá la única, aunque imposible, historia de la poesía española.

c) Consciente de la dificultad de fijar límites a la poesía española, este Diccionario incluye a los poetas según su pertenencia al ámbito geográfico, cualquiera que sea el idioma en que hayan escrito su obra. Esto, además de la poesía publicada en las diferentes lenguas españolas, permite la entrada de poetas que escribieron en otras lenguas europeas y que pertenecen, por derecho propio, a la cultura española: Juan Larrea y Salvador Dalí sirven como ejemplo. Algunos de los poetas incluidos en este Diccionario han escrito, ocasionalmente o no, en varios idiomas: Pere Gimferrer, María Beneyto, Federico García Lorca, Agustí Esclasans, Celia Viñas, Josep Maria Junoy, Eduardo Blanco-Amor, Juan Lacomba, Álvaro Cunqueiro, Agustí Bartra, José María Castroviejo, Joan Perucho, Sebastiá Sánchez Bautista, Ramón González-Alegre, José Ángel Valente, Miguel González Garcés, Luis Guarner, Celso Emilio Ferreiro, Joan Margarit, Lorenzo Varela, Rafael Dieste, Juan Valls, Luis Pimentel, Salvador de Madariaga, Gabino-Alejandro Carriedo, Pura Vázquez, entre otros. Y si la lengua es la patria del poeta no estará mal recordar que quien primero lo dijo fue un apátrida impertinente, escritor en inglés y portugués en una Lisboa civilmente enclaustrada pero abierta a todos los sueños contagiosos de la poesía universal.

Obra en curso (usando la terminología financiera sobre activos que crecen por acumulación durante varios ejercicios), este libro no podrá terminarse mientras se mantenga el interés de los lectores por la poesía, mientras los investigadores ayuden a descubrir, a otros lectores remisos, las ocultas facetas de las palabras de la tribu. Continuará, aún después de concluir la escritura del poeta, el crecimiento discontinuo de esta obra inconclusa.

Angel Pariente